El Ejército israelí ha arrasado ilegalmente miles de viviendas en la Franja de Gaza para construir una "zona de contención" con la excusa de buscar túneles para el contrabando de armas y proteger a sus efectivos, denunció ayer "Human Rights Watch" (HRW) en un informe.
La destrucción de las casas de un 10% de la población "responde al objetivo político de contar con un área fronteriza amplia y vacía para facilitar el control de la Franja de Gaza", agrega.
HRW considera que los argumentos del Ejército para llevar a cabo la destrucción, cerrar los túneles de contrabando con Egipto y mejorar la seguridad de sus tropas, no son más que excusas.
De igual forma, el director de la Agencia de la ONU para la Ayuda a los Refugiados (UNRWA), Peter Hansen, acusó al Ejército israelí de violar el derecho internacional al efectuar una ofensiva devastadora en el campo de Jabaliya.
Hansen afirmó que al menos "90 casas" fueron destruidas durante la operación efectuada del 28 de septiembre al 15 de octubre.
En total han muerto 129 palestinos desde que empezó esa sangrienta ofensiva, destinada oficialmente a poner fin a los disparos de cohetes palestinos contra el territorio israelí.
En tanto, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, señaló que convocará elecciones sobre su "plan de desconexión" si no hay otro remedio, aunque subrayó que no es una medida constructiva para Israel.
Sharon fracasó ayer en un intento de acercarse a la derecha más radical y a los colonos, tras reunirse con los dirigentes del Consejo de Judea, Samaria (Cisjordania) y Gaza, en su intento de disipar la profunda crisis política en Israel causada por su plan de evacuación de Gaza.