G aza permanecía ayer envuelta en llamas tras iniciar el Ejército de Israel su avance hacia el interior de la capital de la Franja, donde bombardeó una sede de la ONU, un hospital y un centro que albergaba varios medios internacionales.
Columnas de humo se alzaban tras los bombardeos que apoyaron el asalto de los barrios periféricos de la ciudad por parte de tropas y vehículos blindados israelíes, que por primera vez penetraron en el núcleo urbano, de donde huyeron miles de habitantes.
A media tarde de la vigésima jornada de la ofensiva israelí Plomo Fundido, 26 palestinos habían perdido la vida por esos ataques, entre ellos el ministro del Interior del Gobierno de HAMAS, Said Siam, alcanzado por un bombardeo en el norte de la Franja.
Siam murió al venirse abajo, tras un ataque israelí, el edificio de tres plantas en que se encontraba, según testigos, cuya versión fue confirmada poco después por portavoces oficiales de HAMAS, que precisaron que en el bombardeo también murieron un hermano y un hijo del dirigente islamista.
Los ataques de ayer alcanzaron la sede principal de la agencia de la ONU para los refugiados, UNRWA, provocando heridas a tres personas y daños incalculables.
"La ayuda humanitaria que ha entrado en Gaza en los últimos días está ardiendo", dijo el portavoz de la agencia, Adnan Abu Hasnan.
Con ella ardieron los depósitos de combustibles reservados para el traslado de la ayuda humanitaria de la ONU, en momentos en que el secretario general de la organización mundial, Ban Ki-Moon, se reunía en Tel Aviv con la ministra israelí de Exteriores, Tzipi Livni.