El ejército israelí continuaba ayer con su ofensiva en Cisjordania, congratulándose por la eliminación en Naplusa de un jefe del brazo armado del movimiento radical islámico Hamas, que prometió vengarse perpetrando atentados suicidas.
En Gaza, más de 4,000 personas participaron en una manifestación para protestar contra la crisis económica causada por el bloqueo de los territorios palestinos por parte de Israel y para reclamar a la Autoridad Palestina que actúe para "resolver el problema" del desempleo.
El primer ministro israelí, Ariel Sharon, consideró que no era posible evacuar las siete ciudades de Cisjordania ocupadas por el ejército israelí desde el pasado 19 de junio, tras dos atentados en los que murieron 26 israelíes en Jerusalén, "más que con el regreso de la calma y de la seguridad".
El ejército israelí siguió con sus operaciones aunque el toque de queda fue levantado durante unas horas en las poblaciones cisjordanas, excepto en Naplusa y Tulkarem. Las fuerzas israelíes arrestaron ayer a 14 palestinos en Cisjordania, entre ellos dos responsables del Hamas en Naplusa y Hebrón. Anoche, el ejército capturó a uno de los jefes del movimiento radical islámico Yihad en Jenín.
Por otro lado, los responsables israelíes se felicitaron de que una unidad de élite del ejército israelí eliminara a Muhannad Taher, jefe para el norte de Cisjordania del brazo armado del Hamas, las Brigadas Ezzedín al Qasam.
Por su parte, la organización Amnistía Internacional criticó a Estados Unidos por no haber ratificado el tratado sobre la corte y consideró que "no puede haber criterios diferentes en cuestiones de justicia" ni "inmunidad para nadie".