El Ejército israelí reocupó ayer la ciudad cisjordana de Belén, un día después que un militante suicida palestino mató a 11 personas en un autobús en Jerusalén.
Las tropas irrumpieron en Belén al amanecer y se desplegaron por toda la ciudad en busca de unos 30 militantes relacionados con el más reciente atentado, el primero de ese tipo desde que comenzó la campaña política en Israel con vistas a las elecciones del 28 de enero.
En otro incidente, un empleado de la ONU murió de un balazo en la ciudad cisjordana de Jenín. Según médicos palestinos, los informes indicaban que el hombre estaba en su oficina cuando fue alcanzado por un proyectil en medio de un tiroteo entre tropas israelíes y palestinos armados en un campo de refugiados. No estaba claro de inmediato de dónde procedió el disparo.
Rene Aquarone, portavoz de las Naciones Unidas en la ciudad suiza de Ginebra, confirmó la muerte del trabajador. Su tarjeta de la ONU lo identificaba como británico, bajo el nombre de Iain John Hook.
La cancillería británica confirmó la nacionalidad y dijo que Hook tenía 54 años. Informaciones previas lo habían identificado como irlandés.
En Belén, los soldados comenzaron a detener a activistas sospechosos y cerraron el paso a la Basílica de la Natividad para evitar que activistas se refugiaran en su interior, como hicieron durante una incursión israelí en abril.
"Actualmente, estamos controlando toda la ciudad", dijo un comandante. El Ejército dijo que las tropas buscaban a 30 militantes involucrados en el atentado con bomba contra un autobús repleto el jueves o que planeaban otros ataques.
Por su parte, Annan se declaró "profundamente afectado por el hecho de que el Ejército israelí haya negado a una ambulancia acceso inmediato" a Hook.
El dirigente palestino Saeb Erakat declaró que el experto británico había muerto por un disparo israelí y calificó el hecho de "nuevo crimen israelí".
Un portavoz militar israelí declaró que la víctima había muerto "durante un intercambio de disparos" entre militares y combatientes palestinos y afirmó que en este estado de la investigación no era posible saber qué parte lo había matado.