Sin embargo, desde hoy las cosas pueden cambiar si hay voluntad de todas las partes y la presión de los mediadores.
A ello se suma la guerra de 1948 cuando se intentó repartir el territorio palestino-israelí y sólo se logró la creación del Estado judío sobre parte del territorio en disputa.
Los palestinos se encuentran desde 1948 dispersos entre varios países; sólo la mitad de ellos permanece en territorio israelí-palestino, más de la mitad son refugiados.
La mayor parte de ellos se ven representados en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Organización que reclama el derecho a la autodeterminación de la población palestina, la creación de un Estado en Cisjordania y Gaza, con capital en Jerusalén Este, y el retorno de los refugiados tal como los establecen las resoluciones de la ONU.
Mientras se realizan los últimos preparativos para la cumbre palestino-israelí, hay cierto grado de incertidumbre entre las aldeas y barrios árabes de Jerusalén por los resultados que se puedan obtener en esta reunión de gran envergadura.
Tamara Cofman Wittes, miembro del Centro Saban para políticas de Oriente Medio, cree que la reunión se celebra en un momento en el que, pese a que se lograran algunos avances, "la debilidad de Mahmud Abbas y el primer ministro israelí Ehud Olmert impedirá que se implanten" las decisiones adoptadas.
A esto hay que sumarle el rechazo del grupo palestino HAMAS, que no está de acuerdo con la reunión y que tiene el control de Gaza.
Abbas representa al movimiento Al-Fatah, que tiene el respaldo de los mediadores.
En tanto, George Bush, presidente de Estados Unidos, dijo que es una oportunidad para los palestinos e israelitas de comprometerse con la "Hoja de Ruta".