Inversión
- El gasto llevó al Ministerio de Defensa a solicitar un incremento de miles de millones de shekels en los presupuestos de 2015, una demanda que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, parece dispuesto a aceptar. Enfrente tiene al otro ego al que aludía Rosenberg, el ministro de Finanzas y líder del segundo partido en el Parlamento, Yair Lapid, que lucha por imponer su promesa electoral estrella: el cero por ciento de IVA en la compra de la primera vivienda. Lapid advirtió que la exigencia obligará a hacer recortes y sacrificios en partidas sociales, y que la factura la pagará una clase media ya bastante golpeada. Y ha advertido que abandonará su puesto -algo que probablemente haría caer la coalición- si se vuelve a pedir un aumento de los impuestos y se deja de lado su iniciativa, que también asusta al sector financiero.
Manzanas inmaculadas y botes de miel en las despensas, granadas, velas, frutos secos y dulces sobre la mesa, flores y regalos en bolsas llenan los hogares judíos en Israel para celebrar la llegada del año 5775, que los analistas creen traerá problemas económicos y una posible crisis de Gobierno.
“Todo el mundo compra dulces para pedir que sea un año muy dulce y próspero”, explicó Haim, un hombre de 56 años que realizaba sus últimas compras en el conocido marcado de Menahen Yehuda, en el centro de Jerusalén oeste.
A su lado, Maya -42 años, cinco hijos y miembro de la comunidad ortodoxa-, elegía las manzanas más puras, aquellas sin golpe, para una noche en la que se congregará en torno a una mesa con su amplia familia.
“Esperemos que este año que comienza sea mejor. Este ha sido muy duro con la guerra en Gaza”, asegura la mujer, para quien más allá de que la guerra se repita -como auguran algunos-, la preocupación se centra en el alto coste de la vida.
Y es que la economía, o más bien la posible desaceleración de la misma debido a la guerra, pero también a otros factores como el paro, la precariedad laboral y la burbuja inmobiliaria, es la cuita principal de los israelíes.
“La Bolsa de Tel Aviv llegó a su récord y existen pocas razones para creer que la tendencia va a cambiar. Pero la economía ya está desacelerando e incluso podemos caer en la recesión”, auguraba el periodista David Rosenberg.
“El precio de la vivienda nueva ha llegado a costos intolerablemente altos”.
“La guerra en Gaza demostró que nuestra interminable lucha contra (el movimiento islamista) Hamás y (el grupo chií libanés) Hizbula es cada vez más costosa”, argumentaba.
“El proceso para hacer el presupuesto del Estado es rehén de dos egos y la economía mundial está todavía en proceso de salida de la crisis de 2008-2009”, añadía en el diario “Haaretz”.
La guerra en Gaza, que según los expertos le costó a las arcas israelíes cerca de 2,500 millones de euros, (cerca de $3,215,434) apenas significó un mordisco en una economía en la que la seguridad y la defensa suponen un 20%.
Más al contrario, la mayor parte de los negocios han seguido su ritmo normal e incluso algunas grandes empresas han crecido en la bolsa.
Pero sus efectos a medio plazo, y las dudas que ha arrojado sobre la verdadera capacidad militar de Israel, comienzan a aflorar.