Unos cuatrocientos israelíes y palestinos participaron ayer en el lanzamiento de la Iniciativa de Ginebra, un plan alternativo de paz para resolver el conflicto en Oriente Medio, durante una ceremonia celebrada en esa ciudad suiza, mientras en los territorios palestinos continuaban las manifestaciones en protesta por ese proyecto.
Los dos principales artífices de la Iniciativa de Ginebra, el ex ministro israelí de Justicia, Yosi Beilin y el ex ministro palestino de Información Yasser Abed Rabbo, pidieron a los gobiernos israelí y palestino que tengan en cuenta este plan de paz alternativo para Oriente Medio.
"Hoy hemos desvelado el secreto mejor guardado de Oriente Medio: la paz entre israelíes y palestinos es posible", dijo Yosi Beilin, estrechando la mano de Abed Rabbo en la clausura de la ceremonia.
"Trabajemos juntos. Tenemos una oportunidad en nuestras manos: el acuerdo de Ginebra es una fórmula para una solución histórica" del conflicto en Oriente Medio, dijo por su parte Abbed Rabbo. "Nuestros sueños nacionales no tienen que convertirse necesariamente en la pesadilla del otro", añadió.
El gobierno israelí de Ariel Sharon rechazó la Iniciativa mientras la Autoridad Palestina la apoya sin gran convicción. "No veremos probablemente nunca una base más prometedora para la paz" en Oriente Medio que esta iniciativa, afirmó el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, artífice de los acuerdos israelo-egipcios de Camp David en 1979.
"La única alternativa a esta iniciativa es la continuación de la violencia", agregó. Los autores de esta Iniciativa traen esperanza para solucionar la situación en Oriente Medio, después de tres años de Intifada, mientras las discusiones israelo-palestinas se encuentran en punto muerto.
El texto de cincuenta páginas propone soluciones para los temas más espinosos y prevé concesiones de ambas partes. El movimiento radical islamista palestino HAMAS denunció la Iniciativa ayer y pidió a la Autoridad Palestina que se pronuncie claramente sobre ese plan.
Mientras tanto, el Ejército israelí se retiró ayer de la ciudad cisjordana de Ramala tras una vasta redada de unas 12 horas que ha costado la vida a cuatro palestinos, entre ellos un niño de 9 años, y en la que otros treinta fueron detenidos.
En la operación israelí, que fue preparada durante varios meses, participaron fuerzas del Ejército y de los servicios secretos, y su objetivo fue desmantelar infraestructuras usadas por el HAMAS para planificar y cometer atentados contra objetivos israelíes.
La OEA y el CC, que actuaron como observadores, emitieron un comunicado en el que afirmaron que la recogida de firmas "estuvo apegada a la constitucionalidad" y se desarrolló "en forma ordenada y sin mayores inconvenientes".
También señalan que los militares que cuidaron las mesas de recogida de firmas "desempeñaron su tarea en forma profesional y garantizando la seguridad del proceso".
Respecto a las denuncias de que hubo "trampas", la nota recuerda que "el único poder para resolver denuncias es el CNE". Sobre ese organismo, la OEA y el CC dicen que "hasta el momento ha demostrado imparcialidad y capacidad para dar legitimidad y transparencia al proceso".
También anunciaron que "permanecerán en el país a la espera del proceso de verificación" que comenzará a partir de ahora en el CNE para comprobar la autenticidad de las firmas recogidas.
La recogida de firmas se celebró en dos partes, la primera, entre el 21 y el 24 de noviembre para los referendos a 37 diputados opositores y la segunda, del 28 de noviembre al 1 de diciembre, para Chávez y 33 parlamentarios oficialistas.