Miles de personas rindieron homenaje a Nicola Calipari, el agente secreto que murió baleado por soldados estadounidenses en Irak y considerado un héroe por salvarle la vida a la periodista Giuliana Sgrena, liberada tras un mes de secuestro.
Abierta la capilla ardiente en el llamado Altar de la Patria, en el corazón de Roma, personas de todas las edades desfilaban para despedirse del que calificaron de "héroe".
Cubierto por la bandera italiana y rodeado de coronas de flores, el féretro de Calipari era velado por su viuda, Rosa María Calipari, funcionaria de la oficina del premier italiano Silvio Berlusconi.