El Papa Juan Pablo II puede o no lograr el Premio Nobel de la Paz que se anunciará en Oslo mañana, pero muchos italianos están convencidos de que se le debería otorgar y, dado su estado de salud, quizás ésta sea la última oportunidad.
En el debate sobre si Juan Pablo II, de 83 años, merece o no el galardón influye su condición de Jefe de Estado y líder religioso con una visión moral que algunos no comparten. El frágil Papa, que sufre de la enfermedad de Parkinson, ha hecho repetidos llamados a la paz en un cuarto de siglo de papado.
A pesar de sus credenciales de paz, su candidatura siempre fue pasada por alto por el Instituto Nobel de Noruega, pero muchos de sus seguidores creen que este año se le debe otorgar al celebrarse el XXV aniversario de su papado en octubre, y por su oposición a la guerra de Irak y el hecho de que su fin parece cercano.
Kadyrov exige ahora que todo lo que tenga que ver con la seguridad en Chechenia esté bajo control del Ministerio del Interior chechén, formado en gran parte por miles de milicianos armados bajo el mando de su hijo Ramzán.
Tras su victoria, Kadyrov prometió un acuerdo con Moscú para que las tropas del Ministerio del Interior ruso y del Ejército Federal se centraran en la "caza" de "bandidos y terroristas" en las montañas del sur de la república.
Mientras, la llanura, donde están las principales poblaciones chechenas, pasará a depender de sus fuerzas paramilitares, temidas y detestadas por buena parte de la población por los desmanes que han cometido.
El ataque de ayer contra dos mandos de estas tropas de Kadyrov fue un primer golpe a sus intentos por convertir a sus milicianos en el "escudo" de la sociedad chechena, como los calificó hace unos días uno de sus allegados.