La alta adhesión a la huelga nacional de transportes convocada por los principales sindicatos, ante lo que consideran la grave crisis del sector, dejó ayer a pie a una resignada Italia.
Una huelga de estas características, que abarcó todos los sectores, desde los trenes, autobuses, metros, barcos, aviones, al personal de las autopistas, no se vivía en el país desde hace 25 años.
Aún así, gracias a la garantía de los servicios mínimos y las franjas horarias diferentes se ha vivido con tranquilidad y resignación por parte de los ciudadanos.
La movilización fue convocada para pedir una política de transportes y para protestar contra los cortes de los recursos destinados al sector en los presupuestos de 2008.