Tokio y Pekín empeoraron sus tensas relaciones diplomáticas después de que el canciller nipón Taro Aso, considerara a China como una "amenaza importante" por su expansión militar.
China es un "vecino con mil millones de personas equipado con bombas nucleares y que no está claro el destino de su presupuesto", señaló el jefe de la diplomacia japonesa.