El presidente del Gobierno español y candidato a la reelección, Mariano Rajoy, le restó importancia a la agresión que sufrió, ya que en su opinión, "no cambia nada", y encontró la solidaridad de todos sus rivales en las elecciones.
Rajoy, candidato del Partido Popular (PP, centroderecha), continúo con sus actos electorales con total normalidad, a tres días de las elecciones generales, la más disputadas de los últimos años, con cuatro partidos en liza.
"No tenemos por qué cambiar en absoluto nuestra forma de hacer campaña", declaró Rajoy a la prensa.
El líder popular afirmó que el puñetazo que le propinó un joven durante un paseo por las calles de Pontevedra, ciudad donde comenzó su carrera política, es "la excepción que confirma la regla del civismo de los españoles".
El presidente del Gobierno pidió que nadie saque consecuencias políticas de esta agresión y descartó la posible relación con el tono agresivo del candidato socialista, Pedro Sánchez, en el debate televisado que ambos mantuvieron el pasado lunes.
En declaraciones a la prensa, el jefe del Ejecutivo fue tajante: "No, no, no. Extraer consecuencias políticas es algo que no se debe hacer".
En el cara a cara de los dos líderes políticos, Sánchez acusó a Rajoy de "no ser decente" por los casos de corrupción en su partido, lo que elevó el tono del debate.
El líder socialista también rechazó que se vincule la acusación que le hizo al presidente del Gobierno con la agresión sufrida por éste e insistió en que la violencia es "rechazable y condenable" y "no hay que buscar ningún tipo de justificación".
El resto de líderes políticos también han manifestado su solidaridad con Mariano Rajoy, a la vez que han condenado la agresión.
El jefe del Ejecutivo aseguró que no presentará denuncia contra el joven agresor, que se encuentra detenido, aunque la Fiscalía actuará de oficio, puesto que fue un ataque a la autoridad.
Según el ministro de Justicia, Rafael Catalá, en la agresión hubo "alevosía", ya que el joven había expresado en las redes sociales su intención de agredir al presidente del Gobierno.
El PP explicó que el detenido tiene un parentesco "no directo" con la esposa del presidente del Gobierno, aunque "nunca tuvieron relación".
Rajoy, según su agenda prevista, asistió hoy en Barcelona a un foro informativo, en su primera visita a la capital catalana desde el comienzo de la campaña electoral.
En su intervención, el jefe del Gobierno desveló que mantuvo reuniones en privado con el presidente del gobierno regional de Cataluña, Artur Mas, promotor de la iniciativa independentista de esta región, aunque aseguró que desde mediados del año pasado no se ven.
Además, admitió que tras las elecciones del domingo, y una vez que se constituyan los gobiernos central y de Cataluña, deberá hacerse un "esfuerzo de negociación". "Habrá que hablar", afirmó.
No obstante, insistió en que dialogará con el nuevo gobierno catalán, siempre que no se ponga en cuestión "la unidad de España, la soberanía nacional y la igualdad de los españoles".
Cataluña, que celebró elecciones regionales el pasado 27 de septiembre, continúa con el gobierno en funciones, ya que el grupo parlamentario de Artur, que ganó las elecciones con un programa soberanista, no tiene mayoría suficiente y está pendiente de negociaciones con un grupo independentista radical, (CUP)).
El presidente del Gobierno advirtió del riesgo que supondría dejar "algo tan serio como la Generalitat (gobierno de Cataluña) en manos de un partido extremista", en alusión a la CUP, y añadió que le gustaría que en esa región del noreste español "saliera un gobierno normal, de gente que sea sensata y equilibrada".