Jerusalén, "capital indivisible y eterna de Israel" según una ley parlamentaria de hace veinticinco años, es la ciudad más pobre del país, condición que afecta a un tercio de sus casi 700, 000 habitantes judíos y árabes.
Según un estudio de la Universidad de Tel Aviv, el 36% de los jerosolimitanos viven por debajo del umbral de la pobreza.