A través de Iglesias evangelistas y de los Testigos de Jehová, el cristianismo ha echado raíces en el Estado de Israel, a pesar de la fuerte oposición de ultra-ortodoxos judíos que lo ven como una amenaza a su fe.
El fenómeno comenzó hace una década, pero no deja de ser paradójico en el pueblo al que pertenecía Jesús, pero que le repudió hace 20 siglos como Mesías.
"Hay muchos nacidos en Israel que han leído el Nuevo Testamento y aceptado a Jesús como Mesías", afirma, David Ortiz, pastor de un comunidad evangelista y para quien la clave es el "gran hambre espiritual" .