A medida que se acerca la convención, John Kerry ha comenzado a hablar más de un tema que hasta ahora ha estado casi ausente en su campaña: de él mismo.
La campaña de Kerry se ha centrado más en lo que el presidente Bush ha hecho mal y en las políticas que el postulante demócrata implementaría para hacerlo de manera correcta.
Por lo general, Kerry no habla públicamente sobre él y esa es parte de la razón por la que los estadounidenses no saben lo suficiente sobre el aspirante demócrata.
La misión de Kerry en la Convención Nacional Demócrata es intentar cambiar esa impresión.
Es el joven promisorio de familia acomodada que logró asistir a una secundaria de elite sólo por la generosidad de una tía. Es el héroe de guerra condecorado que se transformó en un manifestante antibélico. Es el político que habla de principios básicos pero que ganó notoriedad por su pragmatismo cauteloso.
Su sentido del humor, su autocrítica, su calidez y su generosidad -que sus amigos insisten es su verdadera personalidad- no siempre llegan al público. Los votantes lo perciben distante.
Su hija menor Vanessa, lo califica como dedicado, curioso, inteligente, juguetón.
"Me gusta eso de juguetón sobre todo"", dice Kerry, cuando se le muestra la lista de su hija.
Luego, con alguna reticencia, esboza su propia autocalificación: romántico, apasionado, idealista.pppEl público lo cree distante, sus amigos cálido; pero el propio Kerry se define como: romántico, apasionado, idealista.