El juez John Roberts, candidato al cargo de presidente del Tribunal Supremo de EU, prometió una "mentalidad abierta" y la oposición demócrata le instó a que explique su filosofía judicial antes de iniciar "la era Roberts".
En el primer día de audiencias, los 10 republicanos y ocho demócratas del Comité Judicial del Senado se atrincheraron en sus posiciones respecto a Roberts, propuesto por el presidente George W. Bush para reemplazar a William Rehnquist.
Durante poco más de tres horas de discursos reiterativos, los demócratas remacharon sus dudas sobre la independencia jurídica de Roberts.
En su breve intervención, Roberts, de 50 años, recurrió a una analogía de béisbol al indicar que los jueces son como "árbitros" que, en su "papel limitado", no dictan las reglas del juego sino que las aplican. Prometió que si es confirmado en el pleno del Senado mantendrá la independencia e integridad del Supremo y que su función como magistrado y presidente del máximo tribunal del país será la de pitar los resultados "y no lanzar o batear".