La Iglesia Católica de Canadá, que hace apenas unos días estaba radiante de orgullo por la exitosa participación del Papa Juan Pablo II en las celebraciones del Día Mundial de la Juventud, pidió ayuda ayer para cubrir un déficit de 19 millones de dólares a causa del festival.
"Apelamos a todo el que quiera ayudarnos con esto", dijo en una conferencia de prensa el arzobispo Anthony Meagher, presidente de la Comisión de Obispos para el Día Mundial de la Juventud.
Un menor número de participantes, en parte debido a la drástica reducción de los viajes tras los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos y al escándalo de abuso sexual que ha estremecido a la Iglesia, generó menos de la mitad del dinero que se esperaba en el festival de Toronto.
Meagher dijo que se pronosticó que más de 300,000 jóvenes se inscribirían, generando alrededor de 45 millones de dólares en fondos.