El candidato oficialista a la presidencia de Brasil, José Serra, enfrentó en su campaña el mayor desafío para un aspirante a gobernar un país sediento de cambios: encarnar, a la vez, esa voluntad y soportar el peso de representar al partido en el poder desde 1995.
Con 60 años, 14 de los cuales vivió en el exilio huyendo de la dictadura militar que gobernó a Brasil entre 1964 y 1985, Serra se casó con la bailarina chilena de balet Silvia Mónica Allende, con la que tiene dos hijos.
Hijo de inmigrantes italianos, nació el 19 de marzo de 1942 en la ciudad de Sao Paulo. Economista de profesión, lector incansable de Jorge Luis Borges e hijo único que durmió en el cuarto de sus padres hasta los cinco años, Serra convirtió el cargo de ministro de Salud que le confió en 1998 su amigo, el saliente presidente Fernando Henrique Cardoso, en una plataforma para lanzar su candidatura.
Desde ese puesto, en el que cobró una fama de hipocondriáco que no se esfuerza en negar, obtuvo el reconocimiento mundial por su política de combate al SIDA y al tabaquismo, y consolidó su fama de guerrero enfrentando a multinacionales farmacéuticas y del tabaco.
Serra, al igual que su principal rival en la carrera presidencial brasileña, Luiz Inácio Lula da Silva, fue un perseguido de la dictadura que gobernó Brasil desde 1964 por dos décadas, años en los que el exilio lo llevó a Francia, Chile y Estados Unidos.
Analistas políticos definen a Serra más como un desarrollista que como un liberal a la usanza de Cardoso.
En su camino a la candidatura presidencial, Serra cosechó muchos enemigos, aún dentro de su propio Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), que prefirieron, sin romper con la agrupación, apoyar a otros candidatos.
Obrero metalúrgico a los 14, conoce el rigor de los turnos de noche. Pierde un dedo -el meñique izquierdo- en un torno. A los 21, se afilia al sindicato de los obreros metalúrgicos, del que se convertirá en presidente en 1975.
Lula está siempre a la cabeza de las grandes huelgas, cuyos mítines llegaban a reunir hasta 100,000 obreros, en el final de los años 70, en plena dictadura militar (1964-84), y pasa un mes entre rejas.
En 1981, funda el PT con otros sindicalistas e intelectuales, antes de participar en 1983 en la creación de la Central Unica de Trabajadores (CUT).
Se presenta a la elección presidencial de 1989, en la que pierde a los puntos con Fernando Collor, quien se vio obligado a renunciar dos años después para evitar un juicio político por corrupción.
En el 94 y el 98, vuelve a fracasar ante el actual presidente Fernando Henrique Cardoso.
Pero, ¿ el cambio de Lula es verdadero? A los amigos que se preocupan y a sus adversarios que lo tildan de oportunista se limita a responderles: “he perdido tres veces, ahora quiero ganar”.