La familia del hispano acusado de intento de asesinato al presidente de EE.UU., Barack Obama, indicó que el joven cambió su conducta, se alejó de las personas y descuidó su aspecto físico en las semanas previas al ataque en Washington D.C. el pasado 11 de noviembre.
En declaraciones al diario Idaho Statesman, la madre y la hermana de Óscar Ramiro Ortega-Hernández, de 21 años, afirmaron que el joven, residente en Idaho Falls (EE.UU.), comenzó a recluirse y desarrolló lo que calificaron como “complejo de salvador”.
A finales de octubre pasado, Ortega-Hernández se despidió de su familia diciendo que se tomaría una semana de vacaciones en Utah. Cuando no regresó, su novia lo reportó a las autoridades locales como una persona perdida.
Al ser consultada por el periódico de Boise, Yesenia Hernández, hermana del detenido, afirmó que su hermano dejó recientemente de cortarse el cabello semanalmente como lo hacía antes y se dejó crecer la barba.
Yesenia dijo que ella sintió que había “algo raro” con su hermano, pero, a pesar de preguntarle, no obtuvo respuesta.
“Últimamente estaba en internet, solo en internet todo el día, todos los días; parecía obsesionado con algo, pero nadie se lo preguntó”, declaró Yesenia.
Tanto María, madre del joven, como Yenesia Hernández indicaron que Óscar Ramiro no hablaba de política, pero aparentemente en varias ocasiones afirmó que tenía “una misión de Dios”.
De ser declarado culpable cumplirá cadena perpetua.