Cientos de miles de jóvenes de los cinco continentes se reunieron en la playa de Copacabana de Río de Janeiro para dar la bienvenida oficial al papa Francisco a la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), a la que asisten muchachos de 190 países.
En un ambiente festivo y desafiando el mal tiempo reinante, con una lluvia que no da tregua, los jóvenes acogieron al papa como a una estrella de pop, entre cánticos, vivas y con miles de banderas de sus países de origen.
“Esta es la juventud del papa”, fue uno de los lemas más entonados por los muchachos.
El papa Bergoglio llegó al encuentro con los jóvenes en el papamóvil, en el que recorrió todo el paseo marítimo de Copacabana, de cuatro kilómetros de largo.
Miles de jóvenes le acompañaron en el trayecto, y no dudó en quitarse el solideo y cambiarlo por otro que le entregó un joven sacerdote.