Nueve jóvenes palestinos salieron ayer de la Iglesia de la Natividad llevando dos cadáveres en camillas y escoltados por dos monjes franciscanos. Es el mayor grupo que abandona el más sagrado de los templos de la cristiandad, luego de tres semanas de sitio. Los palestinos depositaron los cuerpos, que estaban en estado de descomposición, en el centro de la Plaza del Pesebre. Una ambulancia palestina llegó y se los llevó, después que soldados israelíes inspeccionaron los cadáveres.
Quienes salieron de la iglesia se cubrían la nariz y la boca con mascarillas blancas, mientras los soldados israelíes arrojaban bombas de humo entre ellos y los periodistas, impidiendo la visibilidad. Los palestinos dijeron que las autoridades israelíes empezaron a interrogar de inmediato a los menores. Las condiciones dentro de la iglesia han venido deteriorándose y los sacerdotes que permanecen en el recinto se han quedado sin alimentos. Israelíes y palestinos que ayer participaron en la cuarta reunión para tratar de solucionar el asedio de la Basílica de la Natividad, concluyeron el encuentro sin resultados, indicó un negociador palestino.