El papa Juan Pablo II reapareció ayer públicamente, tras una reciente dolencia intestinal que generó preocupación por su salud, y presidió en la Basílica de San Pedro una misa en recuerdo de sus dos inmediatos antecesores, Pablo VI y Juan Pablo I.
En ambos casos se cumple en el 2003 el vigésimo quinto aniversario de la muerte, el 6 de agosto en el caso de Pablo VI y el 28 de septiembre en el de Juan Pablo I.
Juan Pablo II, que quiso homenajear a su breve predecesor al asumir su mismo nombre papal y cambiar la numeración, volvió hoy a la basílica de San Pedro, donde no aparecía desde hace tres meses.
Entre medias ha disfrutado de un reposo vacacional en la residencia de Castel Gandolfo, en las cercanías de Roma, aunque en las últimas semana ha estado cada miércoles en la plaza de San Pedro para la audiencia general.
La ausencia del pasado miércoles ha ocasionado preocupación y numerosos comentarios por la salud del Pontífice, de 83 años, que el 16 de octubre cumplirá 25 años al frente de la Iglesia Católica.
En una basílica llena de fieles el Papa entró esta tarde sentado en un sillón movible empujado por funcionarios vaticanos y se encargó de presidir la misa, que fue oficiada por el cardenal Joseph Ratzinger y otros prelados de la Curia.
Juan Pablo II presentó aspecto cansado y su voz era débil cuando leyó una breve homilía de recuerdo de sus “venerados” antecesores en el Pontificado.
De ambos dijo que “no cedieron a juicios del momento ni a visiones ligadas a intereses coyunturales”, al tiempo que “no dudaron a dialogar con todos los hombres de buena voluntad”.
De Pablo VI, que ocupó la Silla de Pedro entre 1963 y 1978, Juan Pablo II afirmó que “llevó a su fin el Concilio Vaticano II con sabiduría y firmeza, guiando al pueblo cristiano en el difícil y complejo período pos-conciliar”.
Sobre Juan Pablo I, cuyo Pontificado duró del 26 de agosto al 28 de septiembre de 1978, el actual Papa aseguró que “su tranquilizadora sonrisa conquistó el mundo en el plazo de un mes. Esa sonrisa era fruto de su dócil abandono en las manos de la Providencia”.
Antes de esta misa el Papa recibió a la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo.