El Papa Juan Pablo II recibió al primer ministro palestino Ahmed Qorei y repitió su condena a la cerca que Israel construye en Cisjordania.
"Nadie debe ceder a la tentación del desaliento, para no mencionar el odio o la represalia. Lo que la Tierra Santa necesita es la reconciliación: perdón, no venganza; puentes, no muros", según el Papa.
El Pontífice de 83 años, quien parecía débil y tuvo dificultad al hablar, hizo una corta declaración pública tras la reunión de cinco minutos en su estudio.
Fue la segunda vez que el Papa condenó la barrera -en algunas partes una cerca metálica y en otras partes un muro de hormigón- que penetra profundamente en territorios de Cisjordania capturados por Israel desde la Guerra del Oriente Medio, en 1967.
En noviembre del año pasado Israel reaccionó con irritación cuando el Papa condenó por primera vez la barrera, pocos días antes de una visita a Italia del primer ministro Ariel Sharon. El líder israelí decidió no solicitar una audiencia con el pontífice durante su estancia en Italia.
Los palestinos consideran que la cerca es un intento de anexión pero Israel dice que tiene sólo el objetivo de impedir la entrada de atacantes suicidas a su territorio.
El Papa pidió el fin de una espiral de ataques y represalias, en un llamado a la calma a los palestinos. Los radicales islámicos han prometido nuevos ataques contra Israel tras una incursión israelí el miércoles en Gaza, que dejó 15 palestinos muertos.
El Papa, quien hizo una histórica visita a Tierra Santa en el 2000, aseguró que aunque había algunas señales de esperanza, "desafortunadamente la triste situación en Tierra Santa es causa de sufrimiento para todos".
El Papa recibió también al presidente de Colombia, Alvaro Uribe, ante el que hizo votos para que los colombianos rechacen cualquier tipo de violencia.
Tras exigir el rechazo de la violencia, el Papa agregó: "Es hora de sedimentar bases firmes para la reconstrucción moral y material de vuestra comunidad nacional para el restablecimiento de una sociedad justa, solidaria, responsable y pacífica".
El Papa reiteró su llamamiento a la concordia y libertad de los colombianos e invocó la protección de Nuestra Señora de Chiquinquirá, patrona de Colombia.
El Obispo de Roma y Uribe hablaron a solas durante 10 minutos en la biblioteca privada del Pontífice. Uribe regaló al Papa un "carriel", bolsa típica que usan los cafeteros a caballo del departamento de Antioquia, del que es originario, precisando que dentro había "un secreto", que no desveló.