Dirigentes de ancianos jubilados y el vicepresidente de Bolivia Carlos Mesa negociaban ayer después de que miles de los pensionados lograran llegar a La Paz, tras recorrer en ocho días unos 100 km de la cordillera de Los Andes, para demandar que se respeten sus mesadas.
Los ancianos jubilados se oponen a un nuevo sistema de cálculo de sus rentas impuesto por el gobierno del presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada. El líder de los jubilados Wenceslao Argandoña, aquejado la noche del viernes por una crisis cardiaca, no pudo hacer parte de la comisión que se sentó a la negociar con Mesa en las oficinas de la Vicepresidencia, en el centro de La Paz. El encuentro a puerta cerrada tiene lugar después de que 2,000 ancianos lograran entrar finalmente a la paz el viernes, en medio de un encendido tributo popular
La marcha, originalmente de entre 10,000 y 12,000 personas y a los que se plegaron más de 22,000 estudiantes, maestros y fabriles en las afueras de La Paz, fue interceptada por la Policía el miércoles en un poblado andino para impedirle llegar hasta la capital.
La negociación tiene lugar en medio de un ambiente de ascendente tensión en el Chapare, otrora emperio de la droga, donde miles de cultivadores de coca mantienen, en demanda de respeto a sus cultivos, cerrada la principal carretera del país.