Doce presuntos militantes islámicos acusados de ayudar a reclutar nuevos miembros para la red Al Qaeda en Holanda, fueron llevados a juicio ayer bajo cargos que incluyen "ayudar al enemigo en tiempos de conflictos armados".
Los 12 hombres, arrestados en diversas acciones policiales el año pasado a lo largo del país, son sospechosos de pertenecer al grupo Salafist, que predica la necesidad de la Guerra Santa y está combatiendo al gobierno de Argelia.
Los sospechosos: cuatro argelinos, un francés, un marroquí, un libio, un iraquí, un egipcio, un turco, un mauritano y un holandés están acusados de facilitar ayuda financiera y logística a la red Al Qaeda, y de reclutar nuevos miembros para la Guerra Santa. El grupo Salafist ha sido señalado como el responsable de la muerte de dos holandeses en Cachemira en el año 2002.
El juicio que se inició el lunes es el más reciente de una serie de casos judiciales contra supuestos militantes islámicos, en momentos en que varios países de Europa están reforzando sus medidas de seguridad y buscando nexos entre los militantes que han arrestado y la red Al Qaeda, de Osama bin Laden, señalado por Estados Unidos como el autor intelectual de los ataques del 11 de septiembre del 2001 a Nueva York y Washington.
Los 12 hombres, algunos vestidos con túnicas y capuchas islámicas, escucharon en una traducción al árabe, la causa en su contra. En las cortes holandesas no se les pide a los acusados que se declaren inocentes o culpables.