Tres años de investigación, 140,000 hojas de documentos, 1,500 horas de grabaciones secretas, ex aliados convertidos en testigos de cargo: el juicio al colombiano Fabio Ochoa, señalado “capo” del narcotráfico mundial, se inició ayer en Miami entre estrictas medidas de seguridad y anuncia una compleja batalla legal.
En una abarrotada sala del tribunal federal de Miami se cumplió el primer acto del proceso oral -debe durar de 5 a 6 semanas- con los alegatos iniciales de la fiscalía y de la defensa de Ochoa.
El procesado, de 46 años, apareció pálido, delgado, vestido con traje oscuro y camisa blanca. No pronunció palabra, salvo para musitar “hasta luego” cuando terminó la audiencia.
“Uno de los reyes del narcotráfico” aseguró al jurado el fiscal asistente, Richard Gregorie, apuntando con su dedo hacia el acusado.
Ochoa está acusado de haber participado en una organización que introdujo un promedio de 30 toneladas mensuales de cocaína en EU entre diciembre de 1997 y octubre de 1999. Los investigadores dijeron ayer al jurado que Ochoa retomó el negocio del narcotráfico cuando compró una deuda por cocaína de 2.8 millones de dólares del narcotraficante colombiano Alejandro Bernal y luego utilizó su experiencia y contactos para asesorar al grupo de Bernal.
Cuarentena Agropecuaria procedió a fumigar el contenedor de arroz para evitar la diseminación de algún tipo de plaga que pueda afectar a la producción nacional de este grano.