DECISIÓN DEL TRIBUNAL
- Los jueces del Tribunal Supremo decidieron juntar los 38 acusados en un solo caso de 50,000 páginas que involucra 600 testigos, debido a la naturaleza interconectada de los 1089 cargos.
El máximo tribunal de Brasil comenzó las audiencias por un caso relacionado con un ardid de compra de votos que podría empañar el legado del enormemente popular expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y del partido gobernante.
A pesar de sacar a relucir los detalles de lo que algunos califican como el caso de corrupción política más grande en la historia de Brasil, el juicio en el Tribunal Supremo también está siendo aclamado como una señal de buena salud política en un país donde el servicio público ha estado marcado desde hace mucho tiempo por la corrupción y la impunidad.
“Es un parteaguas. Los brasileños van a ver a alguien acusado de corrupción que realmente enfrenta un juicio, tal vez una condena. La impunidad ya no funciona”, dijo David Fleischer, un politólogo de la Universidad de Brasilia.
“Esto va a dar vuelta a la página. En el futuro, los políticos van a ser muy cuidadosos, mucho más cautelosos acerca de cómo hacen las cosas”.
El principal acusado en el juicio es José Dirceu, quien fue jefe de Gabinete del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. El mandatario dejó el cargo con una aprobación del 87%.
El proceso judicial también involucra a otros 37 miembros del gobernante Partido de los Trabajadores. Lula no está acusado de ningún delito.
Las acusaciones giran en torno a Dirceu, uno de los fundadores del partido, quien es acusado de orquestar sobornos habituales a legisladores de partidos aliados para asegurar sus votos después de que el PT llegó al poder en 2003. El caso es conocido en Brasil como “mensalao”, o la gran mesada, por las sumas de hasta $10 mil que supuestamente se entregaban a los políticos.