La "Loya Yirga" (Gran Asamblea) afgana se disolvió la noche de ayer, tras nueve días de sesiones, con el juramento de Hamid Karzai como presidente del nuevo gobierno de transición, del que sólo se conoce la mitad de sus miembros. La clausura oficial de la "Loya Yirga" se declaró a las 21:00, hora local, justo después de que Karzai, tocado con el tradicional turbante pastún, jurara el cargo y antes de que un "ulema" ciego recitara una última oración del Corán.
Con una mano levantada, Karzai repitió solemne y enfáticamente el texto que le fue leído por el presidente del Tribunal Supremo, el "maulei" Shinuarí, un anciano con turbante y barba igual de blancos.
"En nombre de Dios", el nuevo presidente juró "pensar en mi Dios" a cada paso y "seguir y obedecer los principios del Islam", además de "proteger la libertad, integridad territorial y dignidad del país".
Anteriormente, Karzai, a quien la "Loya Yirga" eligió presidente el jueves pasado en una de las dos votaciones formales celebradas en nueve días de sesiones, informó a los delegados de que había nombrado a tres vicepresidentes y 14 ministros.
Los ministros anunciados suponen sólo la mitad del nuevo gabinete, mientras que el resto tendrá que quedar decidido dentro de tres días. La investidura del gobierno en pleno tiene que celebrarse para el sábado próximo, fecha en que expira el mandato de seis meses de la actual administración interina de Karzai.
Los delegados no votaron sobre la cuestión de cómo formar un parlamento, que habían debatido durante varias jornadas sin llegar a un consenso al respecto.
Se supone que implícitamente se ha aceptado la propuesta de Karzai para que cuatro o cinco delegados de cada una de las nueve zonas electorales permanezcan en Kabul para discutir el asunto, antes de volver a sus lugares de origen para consultar con la población.
Karzai no propuso ninguna fecha límite para decidir sobre la elección del parlamento, cuya existencia, en opinión de algunos observadores, no le convendría, en todo caso.
Todavía sólo como presidente electo, Karzai aprovechó la ceremonia del juramento para condecorar a varias personalidades relevantes en Afganistán, entre ellos el jefe de la Misión de la ONU para este país, Lakhdar Brahimi, y el representante especial de Estados Unidos, Zalmay Khalilzad, quienes han sido firmes valedores del nuevo presidente afgano.
En principio, la concesión de condecoraciones es una de las funciones del ex rey Mohamed Zahir Shah, para quien Karzai propuso el título de "Padre de la Nación".