Dos días después del sismo que ocasionó la muerte a 29 personas, entre ellas 26 niños, la justicia italiana abrió ayer una investigación sobre el derrumbe de la escuela de San Giuliano di Puglia (centro este), en medio de una gran polémica sobre el respeto de las normas antisísmicas.
"Es una situación anormal", comentaron a última hora de la mañana de ayer Andrea Cataldi Tassone y Maria Teresa Perna, respectivamente vicefiscal y sustituto del fiscal, que se desplazaron hasta el lugar de los hechos para iniciar una investigación por "catástrofe y homicidio involuntarios".
Mientras, los habitantes de San Giuliano alzaron la voz contra los concejales responsabilizándoles de la fragilidad del edificio, que se desplomó en parte pese a que se ajustaba al menos formalmente a la ley vigente.
Por su parte, el presidente del Instituto Nacional de Geofísica y de Vulcanología (Ingv), Enzo Boschi, acusó de irresponsabilidad a las autoridades regionales estimando que no respetan la ley antisísmica de 1982. "Habrá otras tragedias", advirtió, subrayando que "la región de Molise es una zona sísmica declarada". "Italia está situada en la zona de separación entre las placas africana y euro-asiática".
En tanto, nuevos temblores sacudieron ayer el centro de Italia, mientras familias entristecidas permanecían en tiendas de campaña en las afueras del poblado.
Los temblores, que midieron 3.7 y 3.8 grados en la escala de Richter, remecieron edificios del centro de Italia en horas de la madrugada, cerca del lugar donde un fuerte sismo destruyó el jueves la escuela primaria Francesco Iovine, dijo la oficina del primer ministro.
No hubo reportes inmediatos de daños o víctimas de los temblores de ayer, pero 850 residentes que pasaron la noche en vilo en un campamento improvisado sobre una colina a dos kilómetros de sus casas, permanecían ayer en ese lugar por cuestiones de seguridad.
La gente se vio forzada a quedarse en tiendas de campaña en las afueras del pequeño poblado agrícola y continuaba entristecida y sin respuestas por la pérdida de sus viviendas.
Un policía dijo que no esperaba que a los residentes se les permitiera regresar a sus casas hasta al menos hoy mientras los bomberos inspeccionan las estructuras de los edificios por el temor a que puedan derrumbarse ante nuevos temblores.