El partido Kadima anunció su salida del Gobierno, que podría adelantar las elecciones en Israel, tras no lograr un acuerdo con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sobre la incorporación de los ultraortodoxos al Ejército.
La mayor coalición gubernamental de la historia de Israel, que agrupaba a 94 de los 120 diputados, no ha superado los 70 días de vida: las diferencias entre Kadima y Likud en torno a la igualdad en la prestación del servicio militar han acabado con un pacto.