El presidente afgano, Hamid Karzai, el Tribunal Penal Internacional (TPI); el ex presidente estadounidense, Jimmy Carter o los disidentes chinos se encuentran en la nómina de candidatos más relevantes para la atribución del premio Nobel de la Paz 2002 a ser discernido el 11 de octubre.
Defender la multilateralidad en una América proclive a curar sus heridas en solitario, premiar por vez primera a un musulmán, reconciliar las religiones o "atacar" por fin la cuestión de los Derechos Humanos en China, en vísperas de su última reunión de hoy, el comité Nobel tiene dificultad en optar por alguna de las importantes candidaturas, estiman los analistas.
"Tras los acontecimientos del 11 de septiembre, el Comité podría estar tentado de aunar democracia e Islam, pero resulta muy difícil hallar un musulmán conocido por su compromiso en pro de la democracia" dijo Stein Toennesson, director del Instituto de Investigación por la paz de Oslo (PRIO).
Para Sverre Lodgaard, director del Instituto noruego de relaciones internacionales, la hora de Jimmy Carter podría haber llegado.