Estas son algunas de las conclusiones de sendos informes elaborados por la Oficina para la Supervisión del Gobierno (GAO, en inglés), el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) y la Cámara de Representantes.
Los estudios de la GAO y la HSA, fruto de diferentes auditorías, ponen de manifiesto que se consignaron datos falsos acerca de 900,000 solicitantes entre los 2,5 millones que recibieron dinero de FEMA tras el paso de los huracanes "Katrina" y "Rita" el año pasado.
Además, FEMA "malgastó" millones de dólares en cosas como habitaciones de hotel en Nueva York por $438 la noche y apartamentos en la playa en Panama City (Florida) por $375 al día.
A su vez, se duplicaron los pagos de unas 5,000 personas de las 11,000 que recibieron ayuda mediante una tarjeta de débito y, posteriormente, a través de una transferencia bancaria.
Las auditorías también revelan que FEMA adquirió "demasiadas" casas para estancias temporales.
El informe de la GAO señala que FEMA "afronta el desafío importante de equilibrar la necesidad de proporcionar ayuda económica inmediata ... y la de minimizar el fraude y el abuso".
La portavoz de FEMA, Nicol Andrews, se limitó a señalar que los informes son preliminares.
Por otro lado, un informe de 600 páginas elaborado por la Cámara de Representantes, que se dará a conocer el miércoles pero que ha comenzado ya a filtrarse a la prensa, critica duramente la gestión de todos los niveles de gobierno implicados en la crisis y subraya la "inexperiencia" de los funcionarios enviados a la zona del Golfo.
También revela que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, recibió consejos "inadecuados" e "incompletos" tras el paso de "Katrina", en agosto del 2005.
En una conferencia de prensa celebrada ayer el secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, en cuyo departamento está integrado FEMA, rechazó las críticas recibidas en los últimos días acerca de que su oficina está más preocupada por las amenazas terroristas que en prepararse ante posibles desastres naturales.
El borrador del informe, elaborado por 11 senadores republicanos, indica que servicios de emergencia sin entrenamiento y experiencia, órdenes de evacuación tardías y la poca habilidad de la Casa Blanca para establecer la seriedad de la situación, dificultaron los esfuerzos para iniciar labores de ayuda.
El gobierno a todo nivel fracasó a la hora de aplicar lo aprendido en un simulacro de tormenta llevado a cabo en 2004.