El Gobierno de Kenia dio un plazo de tres meses al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para que reubique a los refugiados, la mayoría de ellos somalís, que se encuentran en el campamento de Daadab, en el este del país.
Esta es la respuesta del Gobierno al atentado perpetrado por el grupo yihadista Al Shabab el pasado día 2 en la Universidad de Garissa, también en el este, en el que murieron al menos 148 personas, en su mayoría estudiantes.
"Hemos pedido a ACNUR que reubique a los refugiados en un plazo de tres meses y si no lo cumplen, los recolocaremos nosotros mismos", anunció el vicepresidente keniano, William Ruto.
Se calcula que unos 600,000 refugiados somalís habitan este campamento situado muy cerca de la frontera con Somalia, tras huir de la hambruna y de la guerra que ha devastado su país de origen.
Tras el ataque en Garissa, varios líderes del noreste de Kenia reclamaron el cierre del campamento de Dadaab, uno de los mayores del mundo.
"Debemos proteger este país a cualquier precio, incluso si eso implica perder los negocios con Somalia", afirmó Ruto, que insistió en que el Gobierno está dispuesto a adoptar todas las medidas de seguridad que estén a su alcance.
En palabras del vicepresidente, "no hay política, no hay juegos, no hay medidas a medias cuando hablamos de 147 estudiantes muertos que han conmocionado a todos los kenianos".