El historial clínico del presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy, abierto por primera vez a un historiador, lo muestra como muy enfermo, obligado a inmensos esfuerzos para disimular su dolor y proyectar la imagen de un presidente fuerte y en control, hasta su asesinato en 1963.
Los dolores que sufría el presidente y el tipo de medicamentos que debía ingerir, trascienden las descripciones que sus biógrafos dieron hasta ahora, escribió ayer el cotidiano The New York Times, informado por el historiador que tuvo acceso al dossier.
Los problemas de columna de JFK eran conocidos durante su presidencia. Pero el historial clínico revela que era también un gran consumidor de calmantes, somníferos, tratamientos hormonales y otros medicamentos, para regular el funcionamiento de la glándula suprarrenal y darle energía.
Según el historiador Robert Dallek, citado por el cotidiano, el presidente Kennedy tomaba a veces hasta ocho medicamentos diarios. Los dolores causados por la fractura de tres vértebras, producto de una osteoporosis provocada por ciertos medicamentos tomados a fines de los años 30, eran tales que no era capaz de ponerse un calcetín o calzarse el pie izquierdo, revela el historiador.
El presidente sufría también de la enfermedad de Addison, una insuficiencia renal crónica, potencialmente mortal, caracterizada por la astenia, una hipertensión arterial , dolores lumbares y problemas gástricos.
Dallek, que redacta una biografía de Kennedy a publicarse el año próximo, pudo consultar durante dos días el historial clínico del presidente, asistido por el médico Jeffrey Kelman. A pesar del riguroso tratamiento seguido, Kennedy no parecía tener sus capacidades demasiado reducidas.
Endara negó que cualquier persona de su entorno familiar íntimo estuviese involucrado en escándalos en discotecas y reiteró la denuncia que de Arias Calderón en complicidad con elementos militares estadounidenses se dedicaron a "boicotear" la creación de un Consejo de Seguridad Nacional que estuviese bajo la responsabilidad directa del Jefe del Ejecutivo.
En tanto, el ex director de la Policía Nacional, el ex democristiano, Ebrahim Asvat, estimó que la ruptura de Endara con Arias Calderón, entre otras razones, obedeció a que el presidente se veía opacado por su vicepresidente y que algunos dirigentes arnulfistas aprovecharon las pasiones humanas para envenenar al gobernante con infamias y patrañas.