Knut, el oso polar más mediático del mundo, vivió el lado oscuro de la fama, al recibir la visita intempestiva de un fan que se saltó todas las verjas de seguridad e irrumpió en su guarida particular del zoológico de Berlín.
Según la Policía, el incidente no fue a mayores porque los cuidadores del oso pudieron distraerlo con una pata de ternera, que afortunadamente le resultó más apetecible que la carne humana.
El autor del incidente, un hombre de 37 años procedente de la ciudad de Cottbus, explicó después de lo ocurrido que había decidido entrar en el recinto del oso porque tenía la sensación de que el animal se sentía solo y triste.
El suceso se produjo en presencia de varias personas que habían intentado en vano disuadirle de sus intenciones y al que sólo la Policía logró sacar de la zona de peligro.