El presidente alemán, Horst Koehler, se dirigió en hebreo al Parlamento israelí con la cabeza agachada por vergüenza ante las víctimas del Holocausto y tras las protestas por parte de un ministro y varios diputados que expresaron su negativa a asistir a la sesión para escuchar un discurso en alemán.
"Agacho mi cabeza en señal de vergüenza y humildad ante las víctimas y aquellos que arriesgaron la vida para acudir a su socorro", dijo el presidente alemán, Koehler, en una ceremonia especial celebrada ayer en el Parlamento israelí para conmemorar el 40 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Israel y Alemania. El presidente del Parlamento, Reuven Rivlin, señaló que la existencia de estas relaciones es un hecho que no es fácil de sobrellevar.