El uso de la agricultura sostenible en los países en desarrollo puede hacer que los cultivos sean más resistentes a las variaciones del clima y ayudar a reducir el hambre y la pobreza, así lo asegura la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en un informe destinado a los participantes en una conferencia que se desarrolla en Bonn (Alemania).
"Si la agricultura en los países en desarrollo se hace más sostenible, incrementa su productividad y se hace más resistente al impacto del cambio climático, ayudaría a reducir la cifra actual de cerca de mil millones de víctimas del hambre y ofrecería mejores oportunidades de ingresos y empleo", señala Alexander Mueller, director general adjunto de la FAO.
"Millones de campesinos pobres en todo el mundo podrían ayudar a reducir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero", subraya Peter Holmgren, encargado por la FAO para las negociaciones de la ONU sobre el cambio climático.
Añade que esto requiere muchas inversiones e información, con el objetivo de cambiar los métodos de cultivo insostenibles y para formar a los agricultores en las prácticas para mitigar el cambio climático.
Por ello, el nuevo acuerdo mundial sobre el clima que se adopte en Copenhague en diciembre próximo necesita incluir la agricultura, agrega Holmgren.
Los acuerdos de financiación existentes a nivel mundial, como el Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto, no están llegando a los campesinos en los países pobres, según Holmgren.
Se necesitan "mecanismos de financiación nuevos y más flexibles, que ofrezcan incentivos a los agricultores, incluyendo a los pequeños campesinos, de forma que puedan participar en la reducción y eliminación de los gases de efecto invernadero", dice el informe.
La agricultura Holmgren afirma que "es una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero, con un 14% del total a nivel mundial".