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La basura del Everest se convierte en tesoros


Miles de aventureros han sido atraídos al Monte Everest por el reto de escalar hasta la cima del mundo. Jeff Clapp fue atraído por el reguero de basura que dejan los montañistas tras de sí.
Inspirado por un documental sobre los desperdicios en el Everest, Clapp viajó a Nepal y en el 2004 trajo de vuelta una buena dotación de botellas de oxígeno inservibles.
Ha creado un negocio para transformar esos contenedores de aluminio en campanas relucientes, tazones y ornamentos con el fin de inspirar a la gente a hacer más esfuerzos para limpiar el ambiente, a aportar su granito de arena, como él ha hecho. ``Un solo individuo puede lograr mucho"", expresó, ya sea transformando la basura en algo útil o bello, en los hogares ahorrando luz, instalando aislante térmico, o usando menos gas.
Lo que inicialmente era una ``loca"" idea se llama ahora Bells from Everest.
Clapp lleva vendidos hasta el momento 35 campanas y tazones.
El Everest comenzó a llenarse de basura incluso antes que Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay llegaron por primera vez a la cima de la montaña más alta del mundo en 1953. Hillary reconoció haber dejado tiradas botellas de oxígeno, contenedores de comida y tiendas desgarradas en un montón cerca de su campamento base. Al igual que Hillary, virtualmente todos los alpinistas han dejado basura.


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263658
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América