La industria biotecnológica en China es un dragón que crece en Asia y sólo necesita un ambiente favorable a la inversión para convertirse en productor mundial de medicinas y terapias, según un estudio divulgado por la revista Nature Biotechnology.
La publicación señala que el rápido avance de China en el campo de la biotecnología ha sido resultado de la intención del Gobierno de Pekín de promover el perfeccionamiento y del retorno al país de científicos y empresarios de talento.
El estudio manifiesta que el regreso de esos científicos chinos, a los cuales llama "las tortugas marinas", ha agregado conocimientos, experiencia y prestigio a la industria biotecnológica.
China, considerada hasta hace poco un diestro país copiador de productos, ha tomado ahora la iniciativa en la industria y ha logrado avances "asombrosos", entre ellos la comercialización de la primera terapia genética y una vacuna contra el cólera aplicada mediante una tableta.
La primera terapia genética comercializada es "Gendicine", una inyección utilizada en el tratamiento de cáncer de cuello y cabeza desarrollada por la empresa Shenzhen SiBiono Genetech.
Ese tratamiento genético ha sido aplicado a más de 5,000 pacientes, alrededor de 400 de ellos provenientes del extranjero.
El medicamento es objeto de pruebas clínicas en China para su administración en casos de cáncer hepático, abdominal y pancreático.
Además, varias empresas están trabajando en la investigación de células madre humanas y animales, señala el estudio.
Una de esas compañías, Beike Biotechnologies, ha organizado una red de hospitales satélites, clínicas y laboratorios de investigación para comercializar sus terapias con células madre.
Estas incluyen la recolección de ese tipo de células de los cordones umbilicales y las membranas amnióticas y su administración a pacientes por vía intravenosa o la inyección directa en la médula espinal.
El Gobierno ha promovido el desarrollo de nuevas terapias para resolver problemas nacionales de salud.