El jefe del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos ordenó que los archivos sobre la operación militar para capturar a Osama bin Laden fueran retirados de las computadoras del Departamento de Defensa y enviados a la CIA, donde podían ser protegidos más fácilmente y evitar que alguna vez se hicieran públicos.
La decisión secreta, descrita brevemente en el borrador de un informe elaborado por el contralor del Pentágono, no activó alarmas en el gobierno del presidente Barack Obama, aunque al parecer eludió normas federales y quizás también la Ley de Libertad de Información.
Un reconocimiento de este hecho por parte del almirante William McRaven fue retirado discretamente de la versión final del informe del contralor publicado hace semanas.
Un portavoz del almirante no quiso hacer declaraciones. La CIA _al subrayar que la misión de bin Laden fue supervisada por el entonces director de esa agencia de espionaje Leon Panetta antes de que fuese nombrado secretario de Defensa_ dijo que el comando especial de la fuerza SEAL fue asignado efectivamente para que trabajara temporalmente para la CIA.