La cigüeña ha llegado a Panamá para todas aquellas parejas que no puede tener hijos y que tienen a su alcance la posibilidad de realizarse una reproducción asistida.
El Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), es el lugar indicado para ello y con la ventaja de que no hay que viajar a ninguna de las 15 instalaciones que hay en el mundo, ya que abrió una Clínica de Reproducción Asistida en "el corazón del mundo y centro del universo", Panamá.
Las nueva clínica permite a las mujeres realizarse una inseminación artificial o reproducción asistida con lo último en tecnología.
Con la apertura el IVI, continúa su expansión por América Latina, exportando las técnicas más avanzadas de reproducción humana.
El instituto escogió Panamá para dar respuesta a la necesidad en la región de Centroamérica y el Caribe
Actualmente, es considerado como el primer grupo a nivel europeo y el segundo en el mundo en lo que respecta a reproducción asistida, ya que se realizan por año más de 15,000 tratamientos.
La aceptación de la entidad en nuestro país ha sido positiva, al punto que hay pacientes de EE.UU., Costa Rica y Colombia, según los expedientes que se manejan.
De acuerdo con el ginecólogo obstetra, Roberto Epifanio, director de la clínica, para realizar un tratamiento se debe revisar detalladamente el historial clínico de la paciente, así como un examen físico para identificar el estatus hormonal de la paciente. Mientras que a los hombres se les practica un espermograma para conocer la calidad y cantidad de semen que puede producir.
Luego de las evaluaciones es que se proponen las herramientas necesarias para realizarse un tratamiento.
El primero es para una paciente que no óvula y que su regla es irregular, mientras que su estatus funcional está íntegro al igual que el del esposo. En este caso se usa la técnica de coito programado en donde se sincroniza la ovulación de la pareja para que tengan relaciones.
Otra técnica de baja complejidad es la inseminación artificial que se emplea cuando el semen del hombre tiene cierta deficiencia. Es considerada por algunos especialistas como la más sencilla de las técnicas de reproducción asistida, ya que se basa en depositar en el útero de la mujer el semen del marido o el donante, previamente preparados en el laboratorio, con lo que en este caso el proceso de fertilización tiene lugar de forma "natural".
La técnica de alta de complejidad es aquella en la que se aplica la fecundación in vitro que consiste en la fertilización de un óvulo con un espermatozoide, fuera del organismo de la mujer y es para aquellas con deficiencias en su órgano reproductor.
El último tratamiento de muy alta complejidad radica en el diagnóstico del embrión de donde aquellos padres que son portadores de anemia falciforme, hemofilia u otra enfermedad tiene la posibilidad de tener un hijo sin el padecimiento.