La del "turismo estético" es una de las más sorprendentes iniciativas de las que se reúnen este año en la feria del sector más importante de Portugal, la Bolsa de Turismo de Lisboa (BTL).
La nueva apuesta anima una edición de la feria en la que las consecuencias de la crisis se pueden palpar, sobre todo en el pabellón de destinos internacionales, con menos países participantes y menos metros cuadrados de exposición.
Mamoplastias, rinoplastias, liftings o lipoaspiraciones constituyen la base del folleto que se reparte en un "stand" de la feria, y cuyos servicios se dirigen fundamentalmente a Angola, país que ha crecido durante la última década a un ritmo de dos dígitos de media impulsado por su gran riqueza petrolífera.
El proyecto nace de la alianza entre dos empresas, la "Clínica Lusoespañola" -empresa de capital portugués dirigida por el cirujano español Emilio Valls, según informó a Efe la propia firma- y la agencia de viajes Vigemac, con el objetivo de crear un "paquete" conjunto para visitantes.
"En Angola no existen centros de cirugía estética. El objetivo es que las personas que ahora se van a Brasil o a otros países para hacerse tratamientos, no tengan que hacer un viaje tan largo y puedan quedarse en Portugal", explicó un portavoz de la clínica.
Angoleños de elevado poder adquisitivo son ya los principales clientes de las más lujosas tiendas del centro de Lisboa, que lucen los nombres de las grandes firmas de diseñadores internacionales.
El capital angoleño está, asimismo, cada vez más presente en la que otrora fuera su potencia colonial, y se puede encontrar en los principales bancos y empresas del país.