La ciudad china de Shanghái es la más contaminada entre las metrópolis de Asia-Pacífico, en una comparativa con Tokio, Sydney y Bangkok presentada en un foro de la ciudad financiera china.
Según las conclusiones preliminares del estudio, Shanghái, el centro financiero chino, libera el triple de emisiones que Tokio y el doble que Sydney.
Shanghái emite cada año a la atmósfera 5,400 toneladas de dióxido de carbono, según se anunció en el "Foro de Desarrollo Sostenible" de la universidad local de Tongji, donde presentaron sus primeros resultados al respecto, un grupo de investigadores del Instituto de Ingeniería y Ciencias Medioambientales de esta institución.
El estudio que están llevando a cabo compara las emisiones de las que consideran las principales cuatro ciudades de Asia-Pacífico (Shanghái, Tokio, Sydney y Bangkok) y las políticas medioambientales que llevan a cabo, y no incluye otras grandes urbes de la región aún más contaminantes, como Pekín.
La ciudad australiana emite anualmente la mitad de toneladas de carbono a la atmósfera que Shangái, aunque es la mayor emisora de carbono por persona y metro cuadrado.
"Es la primera vez que unos expertos chinos llevan a cabo una investigación de este tipo, y los resultados finales serán entregados al Gobierno municipal (de Shangái) a finales de año para que pueda estudiarlo", explicó Zhao Jianfu, responsable del estudio.
En el foro también se habló del rol de los medios de comunicación en la difusión de los problemas medioambientales, así como la importancia de los individuos para combatir el cambio climático.
Otras de las ciudades más contaminadas en el mundo son Linfen (China). Su aire registra óxido de carbono, arsénico y plomo en dosis alarmantes. La ciudad es la principal meca de la industria de carbón del país.
En la sangre.
Por otro lado, los niños de la segunda ciudad más grande de Zambia registran en su sangre los efectos de un área con altísimos niveles de contaminación, debido a las numerosas industrias que la pueblan y de las explotaciones de cobre.
La Oroya (Perú). Desde 1922, adultos y niños de esta ciudad minera están expuestos a las emisiones nocivas de una planta de fundición. La planta, propiedad de una empresa estadounidense, es en gran parte responsable de los peligrosamente altos niveles de plomo que se han encontrado en los niños. Estudios llevados a cabo por el Ministerio de Salud indican que 99% de los niños que viven en la zona han mostrado niveles que exceden las cantidades aceptables de plomo.