La sesión, que parecía destinada a dar pocos titulares por la ausencia de la mitad de los 22 mandatarios iberoamericanos, subió de tono en la primera media hora con el súbito reclamo de Correa, primero por una presentación de la Organización para la Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) y luego por el Banco Mundial.
El mandatario pidió permiso para retirarse de la sala cuando se anunció la intervención de la vicepresidenta para América Latina del BM, Pamela Cox, y acusó al organismo multilateral de "chantajear abiertamente" a su país por negarle un crédito previamente aprobado en 2005, sólo porque con su llegada al poder se cambió la política económica.
Correa recibió el apoyo de su homólogo boliviano, Evo Morales, quien anotó que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) "algún día tendrán que resarcir los daños" causados a los países latinoamericanos "con las políticas impuestas" con el Consenso de Washington.
Cox advirtió en su discurso de que el riesgo de que el sistema financiero internacional colapse por la crisis, como en 2008, aún no se ha despejado y que ello podría causar en América Latina un "shock" de la economía real.
Por la misma línea transitó el presidente mexicano, Felipe Calderón, quien alertó de que el periodo de "vacas gordas" que hoy disfruta América Latina puede "terminar súbitamente" cuando bajen los precios de las materias primas que exporta a Asia, exacerbados por la especulación financiera.
Calderón propuso que los acreedores de deuda soberana asuman "su responsabilidad, lo que significa asumir sus pérdidas", pues sabían que junto a los "intereses jugosos" corrían un riesgo y dijo que la comunidad internacional o los más pobres "no tienen por qué asumir".
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dejó claro que su país tiene que seguir apostando por la reducción del déficit, pero pidió a los países "que tienen margen" que pongan en marcha planes de estímulo urgentes para relanzar la economía global.
"Sabemos que si no acertamos y tenemos fortaleza en la respuesta, puede originar un efecto muy negativo en toda la economía mundial y, por supuesto, en Latinoamérica", alertó.
Previamente, el rey Juan Carlos defendió la necesidad de aplicar propuestas que aseguren una adecuada gestión de "lo público" para contar con administraciones "transparentes y eficaces" al servicio de todos los ciudadanos y fortalecer la democracia.
"El Estado tiene un papel clave que cumplir. Precisamos de instituciones sólidas a todos los niveles para defender el bien común y los intereses generales", recalcó el rey.