Las cargas en un átomo habían sido medidas con anterioridad, pero capturar esa danza en una molécula había resultado significativamente más difícil.
El experimento puede arrojar luz sobre el proceso de "transferencia de cargas" que es tan común en la naturaleza.
Los científicos esperan que este avance permita saber más del "nanomundo", lo que sería fundamental para el futuro de aplicaciones más prácticas en las pueda aprovecharse el comportamiento de la electricidad en mínimas dimensiones.
"Ahora será posible investigar cómo se redistribuye la carga a nivel de una simple molécula cuando se establecen vínculos químicos entre átomos y moléculas en la superfice", dijo el principal autor del estudio, Fabian Mohn.
El estudio fue elaborado por un grupo del IBM Research Zúrich que se especializa en examinar el mundo en una escala infinitesimal.
"Esto es esencial para nuestra búsqueda de cómo construir mecanismos a escala atómica y molecular"
El mismo equipo es responsable por haber medido la carga de un átomo, así como de haber obtenido la primera imagen de una molécula, por lo que en cierto sentido, este nuevo hallazgo es una combinación de los dos trabajos anteriores. Pero en este último trabajo utilizaron una técnica diferente: el microscopio exploratorio Kelvin, una variante del microscopio de fuerza atómica que permitió la primera imagen molecular en el año 2009.