L os pacientes con artritis reumatoidea podrían reducir su alto riesgo de infartos con una dieta estrictamente vegetariana y libre de gluten, afirma un estudio.
Los infartos al miocardio y accidentes cerebrovasculares están entre las principales causas de muerte de los pacientes de artritis.
Esto se debe a la inflamación causada por el impacto de la enfermedad en las arterias.
Pero según un nuevo estudio, los pacientes que siguen una dieta estrictamente vegetariana tienen menores niveles de lipoproteína de baja densidad (LDL) o colesterol "malo".
Al bloquear las arterias, el LDL es visto como un factor de riesgo de problemas cardiovasculares.
Los investigadores del Instituto Karolinska, en Estocolmo, afirman además que otro de los beneficios de la dieta vegetariana es que eleva los
niveles de anticuerpos naturales en el organismo.
Estos pueden actuar contra las sustancias dañinas que causan los síntomas inflamatorios de la artritis reumatoidea, como la fosforilcolina.
Otros expertos afirman, que aunque este tipo de dieta podría reducir el LDL, los pacientes quizás no logren obtener con ella suficientes nutrientes.
"Es natural que con una dieta vegetariana bajen los niveles de todo lo que es grasa, sobre todo colesterol y fundamentalmente el LDL" dijo Alfredo Arturi, presidente de la Sociedad Argentina de Reumatología.
"Pero eso no significa que mejore el fenómeno artrítico", agrega.
"Porque no debemos olvidar que el colesterol y todas las grasas se necesitan para la formación de las membranas celulares" agrega el experto.
Inflamación.
La artritis reumatoidea es una enfermedad crónica autoinmune que se caracteriza por la inflamación de las articulaciones.
Según el estudio, el riesgo de estos pacientes de sufrir infartos podría reducirse con una dieta que excluya los productos animales y el gluten.
El gluten es una sustancia que se encuentra en el trigo, avena, centeno y cebada.
Los científicos sometieron a 38 voluntarios a una dieta con un consumo diario de 10% de proteína, 60% de carbohidratos y 30% de grasas.
Ésta incluía nueces, semillas de girasol, frutas y verduras, mijo y maíz y una fuente diaria de calcio obtenida con leche de ajonjolí.
Otros 28 voluntarios siguieron una dieta saludable que consistía en aproximadamente la misma proporción de proteínas, carbohidratos y grasas.
Se controló que las grasas saturadas no superaran más del 10% de consumo diario de energía, y que se eligieran a menudo productos de grano integral.