Mundo

La eterna juventud se esconde en un hongo


Ejemplares del hongo reishi ("Ganoderma lucidum"), conocido como "de la eterna juventud", han sido encontrados en el sureste de la República Checa, país que ahora atraviesa una fuerte ola de calor que impide el nacimiento de otras especies más conocidas.
Aunque no se trata de una especie comestible por su fuerte sabor amargo, posee propiedades curativas que la hacen muy apreciada en el Extremo Oriente, "donde esta seta tiene valor de oro", informó el micólogo checo Vaclav Koplik. Los ejemplares de reishi han sido encontrados en los bosques al sur de Moravia, en la localidad de Ratiskovice.
Entre las numerosos nombres y leyendas asociadas a este hongo, "se le dice seta de la larga vida, o también de la eterna juventud", y que "quien bebe sus extractos se queda tan joven como la edad de la seta", indicó Koplik. "A mí me dio muy buen resultado utilizarlo como infusión en alcohol.
El resultado es una bebida amarga deliciosa", añadió el experto.
La seta "reishi" crece sobre todo en troncos putrefactos y en las raíces de árboles de hoja caduca, como robles o castaños.
La recogida de setas es unas de las actividades más populares en este país centroeuropeo, pero la temporada no ha comenzado debido al fuerte calor.
Desde hace más de 2.000 años que la Medicina Tradicional China viene observando sus propiedades.
Después de todo, el impulso dinástico es uno de los más antiguos y más fuertes que se conoce en la humanidad. A través de la historia, monarcas y magnates han intentado forjar imperios y pasarlos a sus hijos. Sin la intención de meterme demasiado en el terreno de la sociobiología, los humanos están motivados por el impulso de preservar sus genes. Aun así hay mejor forma de hacerlo que tener muchos niños y darles un montón de dinero.
Algunos, por supuesto, aún lo hacen. Rupert Murdoch, por ejemplo, ha insistido en acomodar a sus hijos en cargos de responsabilidad dentro de News Corp., incluso si los resultados han sido mixtos. Cierto, hasta hace poco, la mayoría de los ricos daban a sus hijos demasiado, no demasiado poco.
Hay tres razones plausibles para esta nueva tendencia filantrópica. En primer lugar, si quiere que sus hijos triunfen en esta vida, la educación es probablemente más importante que la riqueza heredada estos días. En la mayoría de las economías la gente lista y bien preparada puede tener bastante éxito. Y si se les abren las puertas adecuadas, incluso pueden llegar más lejos. Realmente no tiene que recibir miles de millones para asegurarse un futuro próspero.
En segundo lugar, agradézcaselo a Sigmund Freud. Puede que los científicos ya no tomen tan en serio al padre del psicoanálisis, pero la psicología pop tiene más fuerza que nunca. Incluso los multimillonarios han aceptado la idea de que una riqueza enorme no ganada con el propio sudor es la receta para una piltrafa psicológica. Al igual que los padres modernos ya no pegan a sus hijos, tampoco les regalan sus empresas. Saben que nos les beneficiará en absoluto.
Tres, está de moda. Vivimos en una época de meritocracia. Puede que los multimillonarios ya no tengan que preocuparse de que los bolcheviques los pongan delante de un pelotón de fusilamiento. La otra cara de la moneda es que preferimos que la riqueza se gane mediante el trabajo y la imaginación. La riqueza heredada nos incomoda.
Probablemente nunca ha habido un momento en la historia de la humanidad en la que la aristocracia se vea con tanto recelo como hoy, y los multimillonarios son tan víctimas de modas intelectuales como el resto.
¿Resultado? Los ricos regalarán más y más dinero y las organizaciones benéficas se beneficiarán más, y nadie pondrá objeciones a esto.
Nadie podrá discutir que es mucho mejor para el mundo que los miles de millones de Warren Buffett vayan a parar a organizaciones benéficas que a aviones privados y acuerdos de divorcios.


fecha edicion
old id
243346
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América