El primer ministro francés, Dominique de Villepin, celebró ayer sus primeros 100 días al frente del gobierno, un plazo simbólico en el que no consiguió "devolver la confianza" a los ciudadanos, pero en el que se convirtió en claro candidato a las presidenciales del 2007.
Los 100 días de Villepin en el cargo coinciden con la hospitalización del presidente Jacques Chirac por un problema vascular, una circunstancia que le ha hecho ganar peso político y aparecer por primera vez como posible candidato de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) a estas elecciones.
El primer ministro, que evita referirse a esta cuestión, celebró este aniversario simbólico en una escuela de una pequeña ciudad al norte de París donde fue recibido por un grupo de manifestantes que coreaban "¡Villepin, 100 días bastan!" y le reprochaban que un 22% de la población siga viviendo en la pobreza y sin viviendas dignas.