Una cuidadora de ancianos alemana, despedida en 2009 tras 17 años de servicio en un asilo por robar seis raviolis, recibirá una indemnización de 42,000 euros de su antiguo patrono, tras aceptar como improcedente el despido.
La dirección de la Fundación de Asilos de Constanza, en el sur de Alemania, acordó el pago de esa indemnización a su antigua empleada, en el acto de conciliación ante la Magistratura de Trabajo de Friburgo y tras varios meses de litigio.
Con ello se pone fin al proceso iniciado por la demandante, de 58 años, quien fue despedida fulminantemente en abril de 2009 tras ser sorprendida cuando se llevaba seis "Maultarsche" -raviolis típicos de esa región del sur de Alemania- a casa.
La mujer alegó entonces que esa comida iría de todos modos a la basura, puesto que había sobrado, pero a pesar de ello el patrono la despidió por considerar que se la había apropiado indebidamente.
El asuntos desató en su momento gran revuelo en todo el país, por coincidir con otros casos de despidos fulminantes por razones nimias.