La mitad de las remesas que envían los ecuatorianos se destina a pagar a los traficantes de personas ("coyoteros"), que en los últimos cuatro años han movido un negocio calculado en 3,500 millones de dólares, informó ayer el diario "El Universo".
Cada mes, unos 600 emigrantes invierten dinero y arriesgan su vida para salir del país y se involucran con la red de traficantes de personas, que se quedan con 750 millones de dólares anuales, la mitad de las remesas, asegura el rotativo en extenso reportaje.